Dos errores, una lección: cuando el vaso está en la caja equivocada

Esta semana me di cuenta de dos errores. Errores que en ciertos aspectos contradicen mi pensamiento y mi objetivo, pero en realidad ellos también son parte de la casa en reestructuración. Poder verlos, reconocerlos y actuar sobre ellos quizás es lo mejor que pude hacer.

¿Pero de qué errores hablo?

La cena con los Amigos: cuando falta la ligereza

Uno concierne a la cena de anoche con unos Amigos. Amigos a nivel de tiempo nuevos, pero como siempre digo del tiempo son nuevos para la línea del tiempo físico pero no la perceptiva. Nos encontramos, reímos, bromeamos y hablamos. La demostración, enésima, de cómo el tiempo tiene diferentes valencias. Son personas simpáticas y agradables con quienes, hablando específicamente de mí, me siento bien. Y como ellos también otros «recientes» nacidos de las charlas frente a la escuela mientras llevo a Marco y Amelia a primaria o a infantil.

¿Pero qué error pudo haber nacido de tal situación? La simplicidad, o mejor la ligereza.

Anoche mientras estábamos haciendo juegos de mesa, especialmente los rápidos donde debes responder enseguida y las respuestas deben ser potencialmente divertidas o al menos inmediatas, carecí de frescura. Incluso en Taboo, juego que siempre he adorado y normalmente me defendía bien, estuve mal. Tanto que Greta exclamó: «¡Extraño, normalmente vas bien, te gusta!» Nuestro amigo sobre los otros juegos, bromeando, me dijo que pienso demasiado, pero luego en Taboo, siempre sonriendo, dijo: «Caray, esperaba que ganáramos, tenía a mi ChatGPT en el equipo.»

Probablemente ayer no estaba físicamente en forma. Algunos achaques en los últimos días y sobre todo ayer el dolor de cabeza que me quedó desde la mañana tardía y tarde avanzada influyó. Influyó porque bajando las defensas algunos pensamientos re-emergieron. Nada grave, nada imposible, nada particular, pero es como un enemigo que aprovechó una defensa bajada. Todo gestionado, y es más la velada también ayudó ampliamente. Como siempre digo, con las personas correctas puede nacer mucho.

Pero no creo que en los juegos influyó solo eso, quizás en Taboo pero no en los otros.

El nudo: rigidez donde se necesita ligereza

Ok, yo en algunos juegos, especialmente con algunos componentes, siempre he sido menos reactivo. Pero quizás es ahí la cuestión. La famosa reestructuración procede y avanza bien, pero debe concentrarse también en activar la ligereza, esa simplicidad capaz de ayudar y relajar.

Porque en algunos momentos es verdad hay que pensar menos, pero no en la óptica «vieja» del «no pienses, actúa» porque es una frase casi de película, perdonen el término, pero poco concreta. Como vengo diciendo yo, debes tener enfoque sistemático, debes casi ser un Wolf en ciertas situaciones, y ahí la acción, la inmediatez llega de experiencia y enfoque sistemático. La gente, analizando en profundidad, lo ve y entiende. Si no lo hace piensa solo el genérico «Ah ese actúa y no piensa.»

Pero la ligereza de la que hablo es otra cosa. En algunos momentos, y el juego es mágico en tal sentido, no hay que dejar ir con casi rigidez y trabajo los pensamientos, sino recordarse que es un momento de relax. Un momento en el que hay que dejar ir la mente y vivir con serenidad el momento. Ser ligeros y por lo tanto afrontar con la justa simplicidad todo. Luego sí, en algunos juegos nuestras capacidades ayudan, pero saber desconectar y activar esta ligereza hace la diferencia.

Anoche lo vi, lo comprendí. Ahora debo aplicarlo.

El otro error: la IA sin el humano al centro

¿Pero el otro error? Lo hice aquí en el blog y con la IA. Madre mía, como digo yo.

Siempre digo que la IA debe ser la herramienta con el humano al centro, es mi mantra laboral, lo digo y lo enseño y luego… Hago el error aquí. Los resúmenes que se ven en home nunca los he releído honestamente, sino que me limitaba a ayudarme con la IA y hacer banal copiar y pegar. Y aquí el error: no había dado verdaderas instrucciones, no había dado mi ojo, y como resultado parecen casi posts telegráficos.

Pero está bien, es mi vaso que no encuentro en la caja en reestructuración.

El vaso en la caja equivocada

Ambos errores, si lo piensan, son el mismo problema visto desde ángulos diferentes.

En la cena con los Amigos el vaso era la ligereza. Lo encajoné pensando que era «no pienses, actúa», pero no era eso. Era «dejar ir con serenidad cuando el momento lo requiere». Caja equivocada.

Con los excerpts del blog el vaso era el humano al centro. Lo encajoné pensando «la IA hace todo», pero no era eso. Era «IA herramienta amplificadora, yo controlo y guío». Caja equivocada.

He visto, reconocido, y ahora poco a poco corrijo. Con esto no me avergüenzo, como ya dije, de usar la IA, pero voy reiterando mi discurso: humano al centro y la IA como herramienta amplificadora. Y lo mismo vale para la ligereza: no es debilidad, no es «no pienses», es saber dejar ir cuando se necesita, es saber distinguir los momentos donde se necesita Wolf y los momentos donde se necesita serenidad.

Dos errores, una lección. El vaso estaba ahí. Solo en la caja equivocada. Ahora lo muevo a la correcta.

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