La Tecnología Mata las Relaciones Humanas. ¿Estamos Seguros?

La IA mata la creatividad. La IA destruye el contacto humano. La tecnología elimina las relaciones personales. ¿Estamos seguros? ¿Seguros de que la tablet, la IA o cualquier tecnología sea el problema, o como siempre es el uso lo que marca la diferencia?

Parto de esta provocación no para atacar ni crear polémica, sino para hablar de dos temas que me importan de verdad: las relaciones humanas y el pensamiento. Escribo esto en la tarde del 5 de marzo, después de un día entre clase en el ITS y trabajo en la oficina. Y fue precisamente esa clase la que me dio el impulso para el post de hoy.

La superficialidad es un problema antiguo, no afecta a todos, pero está ahí, y probablemente más presente en las últimas décadas. Se ve en el pensamiento lineal, en la tendencia a generalizar, en culpar a las herramientas en lugar de mirar cómo las usamos. La tecnología, los videojuegos, las redes sociales, la IA: culpables perfectos para quien no quiere mirar más hondo. Y sin embargo quienes han entendido el valor del pensamiento, desde Montessori hasta los sistemas educativos nórdicos, pasando por la idea fundacional de la Unión Europea, construida sobre principios y no sobre meros intereses económicos, saben que las herramientas son neutras. Somos nosotros quienes les damos dirección.

El Parque como Experimento

Martes 4 de marzo. Salgo de la oficina, recojo a Amelia en la guardería, a Marco en el colegio y nos vamos al parque. No podía permitírmelo, tenía trabajo pendiente, pero no fui capaz de tenerlos alejados de los columpios, del aire libre, de sus amigos. Fuimos.

Y sin embargo esa misma tecnología que tanto asusta resultó ser mi salvavidas. Con el iPhone tenía un ordenador en el bolsillo, configuré correos, documentos y tareas. Con Claude Code lancé algunos desarrollos. Las GitHub Actions ejecutaron las automatizaciones para testear la app. ¿Estaba pegado a la pantalla? No, mientras tanto charlaba con las otras madres, jugaba con Marco y Amelia, y como siempre volvimos a casa andando con Amelia a hombros en el último tramo.

La IA trabajaba conmigo. Yo construía todo lo demás.

El Pensamiento es la Verdadera Herramienta

Esa tarde en el parque no habría sido posible sin el pensamiento reticular, sin la filosofía y la matemática filosófica que llevo dentro. No habría sido posible sin la metacognición, esa capacidad de observarse y actuar en múltiples niveles a la vez. Los nodos y arcos del grafo de mi mente se multiplican gracias a estas herramientas. Nunca me he sentido tan vivo, con algo que parece casi un superpoder. Pero no viene del hardware. Viene del pensamiento, y de cómo el pensamiento me permite conectar.

De hablar con una madre en el parque, escucharla, construir algo real. De llevar a Marco a kárate y escuchar a un padre decirme: «Nos conocemos poco pero me siento tranquilo hablando contigo y pidiéndote opinión.» Esa frase vale más que cualquier métrica.

En el Aula, Casi por Casualidad

Hoy durante la clase un alumno, buen ilustrador, era muy escéptico sobre la IA. La acalorada discusión que surgió fue espléndida. Todos crecieron, todos co-crearon algo juntos. Reflexionando ahora, me doy cuenta de que usé casi de forma natural la mayéutica de Sócrates, el dialogismo de Platón, el pragmatismo de Dewey y los juegos del lenguaje de Wittgenstein. No como esquema aplicado conscientemente, sino simplemente como manera de estar en la conversación.

El pensamiento es extraordinario. Un rizoma puede encenderse. Se necesita ancho de banda cognitivo. Las herramientas están ahí.

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