Quienes me siguen saben que publico los domingos por la noche. Me salté los dos últimos, y alguien podría preguntarse «¿entonces ya no escribes?» La respuesta es no, al contrario. Forzar posts y contenidos es tan incorrecto como no escribir en absoluto. La constancia importa, pero la calidad va primero.
Dos fines de semana, muchos temas
El primer domingo saltado fue el del cansancio cognitivo. Estaba procesando algo, todavía dentro de ello, y forzar un post no tenía sentido. El segundo, este fin de semana que acaba de pasar, lo pasé entero como organizador en el GIF, Giovani In Festa, el evento organizado por la Croce Verde y otras asociaciones del territorio. Un fin de semana intenso, bonito, lleno.
Lo fascinante es que ambos fines de semana generaron temas enormes para explorar juntos. El fin de semana del cansancio hizo emerger algo sobre la aceptación, un concepto que he razonado, vivido y afrontado de una manera nueva, con matices que quiero compartir. El GIF en cambio trajo a la superficie con fuerza el tema de la interiorización, y cuanto más pasa el tiempo más me sorprende lo central que este proceso está siendo en mi recorrido.
Hoy no os aburro: os doy un anticipo
Estos dos temas merecen cada uno su propio post, con el espacio y la profundidad adecuados. Hoy me limito a decir que los días pasan, e incluso en los momentos más complejos, liquidez incluida, el bienestar al final del día es cada vez más mío. No automático, no garantizado, pero cada vez más mío.
Esto ocurre porque el lastre del pasado se está gestionando sin crear lastre nuevo, dejando a lo nuevo la tarea de sembrar el futuro. Tarde o temprano estas siembras, incluso donde no son perfectas, darán frutos. Y cuando mire atrás no tendré que pensar en el lastre sino en cuando sembraba.
La interiorización de la que hablaré más adelante es parte integral de todo esto. Desde la filosofía hasta las matemáticas, desde los videojuegos hasta el Go, día a día ciertos procesos van haciéndose naturales. Naturales como caminar: llegas a 15.000 pasos sin sentirlos, a 20.000 tampoco, y a 25.000 te dices «un poco más.»
Estoy cansado, gestionando un período complejo, construyendo. Y sin embargo me siento feliz. Eso no es una contradicción, es una confirmación. Significa que algo se está construyendo de verdad, que la interiorización está ocurriendo en mis procesos y pensamientos. Ese bienestar cuando me voy a dormir, en ciertos días, me dice que estoy en el camino correcto.
Lo escribo aquí para que me lo recuerde cuando lleguen esos días, y llegarán, en los que me encontraré pensando lo contrario.
Nos ponemos al día pronto sobre aceptación e interiorización. No necesariamente los próximos dos domingos, pero nos ponemos al día.