Reestructurar: por qué no encuentras el vaso (y está bien así)
Reestructurar. No la casa. A mí mismo. Y en una casa en reestructuración, es normal no encontrar el vaso. Tres habitaciones: cocina (capacidades cognitivas), salón (relaciones), dormitorio (yo profundo y familia). La cocina está completa, reluciente. Metacognición, pensamiento reticular, todo listo. Salón en plena obra, objetos encajonados. Dormitorio recién empezado, el más delicado. Esta semana olvidé tareas domésticas. Cosas banales. Con mi memoria no debería pasar. En vez de preocuparme, entendí: estoy reestructurando. La energía cognitiva va a otro lado. El vaso está encajonado, no perdido. Pasa. No es problema. Imprevistos ocurren: tubo roto, luz cortada. Parte del proceso. Está bien así.
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