Interiorización, segunda parte: cuando llega para salvarte precisamente en los momentos de cansancio

La interiorización funciona paso a paso, y los resultados se ven cuando la metacognición y la conciencia se detienen un momento para analizar cómo estamos pensando y actuando. Absurdamente, precisamente en los momentos más intensos.

En este período he acumulado un cansancio elevado, y no estoy haciendo lo suficiente para relajarme. Una serie de acontecimientos lo está dificultando. No es una excusa, es un elemento de análisis. Uno de los trabajos en los que estoy trabajando es precisamente evitar que esto se repita. Pero analicemos juntos qué ocurre cuando el cansancio se encuentra con las situaciones laborales, personales y familiares.

El trabajo: cuando la interiorización te salva sin parecer un milagro

Haber interiorizado en el pasado ciertas técnicas derivadas de la filosofía, de Sun Tzu, del Go, e implícitamente también de la retórica, me ayudó muchísimo en dos situaciones recientes con clientes. Negociaciones de renovación, y la conclusión de un trabajo donde habían surgido problemas importantes.

Me di cuenta de que la conciencia percibía el cansancio, y también percibía mi tendencia a actuar de forma compulsiva para cerrar rápido. La metacognición bloqueó esa tendencia, me dio el espacio para hacer ejercicios específicos, tomar un buen café, y repensar la situación con más calma. Si no hubiera interiorizado todo esto antes, habría cometido errores de todas formas, y el cansancio probablemente habría prevalecido incluso con los ejercicios.

Cuando probamos algo, lo integramos, trabajamos sobre ello, con el tiempo se vuelve nuestro. Llega al nivel del automatismo. Y precisamente cuando estamos cansados, casi nos salva. No es un milagro. Es un trabajo profundo que da resultados a medio y largo plazo. Podemos trabajar en la interiorización siempre, obviamente funciona mejor en los momentos tranquilos. En los momentos llenos no significa detenerse, sino proceder con cautela.

Incluso en estos días de cansancio he evitado añadir peso, excepto un día en que espontáneamente me vino una idea para aplicar. Me dio una micro-gratificación, y empecé a hacerla mía. Incluso cuando estamos cansados, algo puede seguir creciendo.

La familia: hablar como primera herramienta

La misma lógica nos permite, en familia, ayudar y, cuando hace falta, resolver, sin olvidar el aspecto principal: hablar. Iniciar una conversación, decir que estamos cansados, mostrar nuestra vulnerabilidad, intentar responder como lo haríamos siempre pero sin el miedo de que, si nos equivocamos en el tono o en el gesto, la otra persona salga herida.

Parece absurdo, pero un gesto simple como este ayuda a todos. Y no llega solo. Requiere conciencia, metacognición, y por tanto interiorización. Con grados e intensidades diferentes, claro, pero el mecanismo es el mismo.

Nosotros mismos: la línea entre crecimiento y narrativa peligrosa

Llegamos al tercer punto: nosotros mismos. A nivel personal, ser conscientes nos muestra cuán cansados estamos. Nos impide repetir errores del pasado. Nos lleva a decir «necesito desconectar» y, cuando eso no es posible de inmediato, nos empuja igualmente a buscar un remedio. Ayuda en el proceso de mejora.

Y aquí está lo más importante: tener cuidado de no rigidizarse en posiciones extremas, o peor, usar nuestras propias capacidades, el pensamiento reticular, la pasión por la filosofía, para construir narrativas convincentes pero peligrosas. Heidegger es el ejemplo histórico más citado, uno de los pensadores más profundos del siglo veinte, cuya adhesión al nazismo sigue siendo una de las paradojas más discutidas de la filosofía contemporánea. Pero no hace falta ir tan atrás en el tiempo. Incluso hoy, en ámbitos como la tecnología y el emprendimiento, no faltan figuras de gran peso intelectual que construyen, con el mismo rigor usado en otros contextos para el bien, justificaciones para posiciones mucho menos nobles. Quien tiene ojo crítico las reconoce.

La lección es que la profundidad de pensamiento no garantiza la bondad de las conclusiones a las que lleva. Siempre debe ir acompañada de un control ético, de lo contrario se convierte en una herramienta tan peligrosa como poderosa.

El sentido de todo esto

En este blog he hablado y sigo hablando de mi recorrido, de mis dificultades, de lo que descubro y de lo que me gusta. La interiorización puede llegar a cualquiera, y las otras palabras que he citado durante estos meses, metacognición, conciencia, agencia, llegan de la misma manera, con grados diferentes.

Todo esto, a la larga, nos mejora. Y con el uso correcto, nos ayuda a integrarnos mejor y a trabajar sobre la sociedad que nos rodea. Con el cuidado debido, con pragmatismo ético donde haga falta, pero siempre dudando en el sentido más puro del método científico. Porque la certeza absoluta, incluso cuando viene de un buen recorrido interior, es la primera señal de que algo se está empezando a rigidizar.

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